Rosquillas del Santo

Por San Isidro, las “Rosquillas Artesanas del Santo”.

El 15 de mayo, es San Isidro y en Madrid se celebran las fiestas municipales de su patrón en la ermita dedicada al santo, donde se degusta este castizo producto acompañado del agua de su fuente.

Existen diversas variantes: las listas, bañadas en azúcar, y las tontas, sin ningún acompañamiento.

Se comercializan en cuatro variedades: Tontas, Listas, francesas y de Santa Clara, siendo la variedad de “Listas” las más demandadas con un 50%, las “Tontas y de Santa Clara” con un 20% respectivamente y las “francesas” con un 10%, según estimación de la Asociación de Empresarios Artesanos de Pastelería de Madrid (ASEMPAS).

Las Rosquillas Tontas no van bañadas con ningún producto.

Su receta se compone de una masa de huevos, aceite, azúcar, harina y anís.

Las Listas no llevan anís en su masa, tras horno se bañan en un jarabe de azúcar y limón para volverse a bañar en un glaseado de limón.

Las de Santa Clara van bañadas en merengue elaborado con claras montadas y azúcar.

Las francesas cuentan con un rebozado de almendra en grano, llevando la misma masa que las tontas, pero posteriormente se les añaden una capa de yema de huevo para que la almendra en grano se quede pegada.

Después se cuecen al horno y por último se les añade azúcar glas.

Según la tradición, una vendedora conocida como “Tía Javiera” fue la que dio fama a estos populares dulces.

En poco tiempo empezaron a instalarse puestos que también ofrecían las “Rosquillas” durante las fiestas de San Isidro.